En Espoo se habla mucho de participación. La ciudad ha tenido a lo largo de los años diferentes encuestas, servicios en línea, foros y experimentos de presupuestos participativos. Pero cada vez más residentes de Espoo preguntan con razón: ¿es esto influir, o una democracia aparente?
Se cerraron los foros, pero ¿qué llegó en su lugar?
Los foros vecinales de Espoo, en los que los residentes tenían la oportunidad de encontrarse con los responsables de la toma de decisiones y debatir cuestiones relacionadas con su zona, se cerraron por decisión de la ciudad en la primavera de 2022. En su lugar se adoptó un nuevo modelo de participación, cuyo objetivo era hacer más eficiente y ampliar la influencia por distintos medios.
A nivel práctico, muchos sienten ahora que han quedado aún más al margen. Los nuevos modelos son fragmentarios y técnicos, y el residente común no tiene una visibilidad clara de dónde y cuándo se puede influir en las decisiones, o de si su opinión influye en algo en absoluto.
Las posibilidades de influencia de los residentes a menudo son solo una transparencia cosmética. Aunque se introducen respuestas a encuestas en los servicios en línea y se recopila retroalimentación, se siente que las decisiones se toman en la preparación administrativa y en las salas de negociación política mucho antes de que a los ciudadanos se les dé siquiera una oportunidad aparente de decir su palabra. Este es un gran problema especialmente cuando se trata de planificación urbanística, redes de servicios u otras soluciones regionales significativas.
Muchos residentes sienten que solo se les guía a seguir una propuesta ya hecha, no a participar en su elaboración. Esto se puede comparar con que puedas elegir entre dos soluciones ya diseñadas, aunque ninguna de las dos se ajuste a tu visión. No se trata de una posibilidad de influencia real, sino de una ilusión de influencia.
Modelos exitosos de otras ciudades
Varias ciudades finlandesas han puesto en marcha modelos de presupuestos participativos que han aumentado las posibilidades de influencia de los residentes y mejorado la confianza en la toma de decisiones.
Helsinki inició en 2018 un proceso de presupuesto participativo llamado OmaStadi. En la primera ronda, la ciudad reservó 4,4 millones de euros para ejecutar las propuestas de los residentes. El proceso constaba de cuatro fases: los residentes hacían propuestas, los expertos de la ciudad las evaluaban, los residentes votaban sus favoritas y la ciudad ejecutaba los proyectos que recibían más votos. Este modelo ha incrementado la participación de los residentes y ha mejorado la interacción entre la ciudad y los residentes.
En Tampere se llevó a cabo en 2014 el proyecto OmaTesoma, en el que los residentes del área de Tesoma pudieron decidir sobre una asignación de 110 000 euros para el desarrollo de su zona. Este proyecto aumentó el sentido de comunidad y la satisfacción de los residentes con la toma de decisiones de la ciudad.
En el municipio de Janakkala, el presupuesto participativo se utiliza desde 2019. El municipio reserva anualmente 50 000 euros para la implementación de las ideas de los residentes. Esto ha activado a los residentes a participar y ha incrementado sus posibilidades de influencia en el desarrollo de su propia zona.
¿Y Espoo? ¿Por qué la copia no funciona como el original?
Espoo ha intentado adoptar el modelo de presupuestos participativos inspirado por otras ciudades, pero la experiencia de los residentes en Espoo ha sido contradictoria. Aunque la ciudad ha tenido experimentos y formas de presupuestos participativos, los residentes han sentido reiteradamente que sus posibilidades de influencia son mínimas o incluso aparentes.
Muchos sienten que sí se pueden presentar propuestas y se recopilan ideas, pero desaparecen en el sistema, sin retroalimentación real ni implementación. La transparencia de la toma de decisiones a menudo queda insuficiente: por qué una propuesta no se implementó, o por qué otra la superó, no se ofrece una explicación adecuada.
A diferencia de Helsinki, donde el modelo OmaStadi se ha tomado en serio y la comunicación es activa, en Espoo la participación se percibe como desconectada, difícil de entender y superficial. Así, incluso una buena idea pierde su fuerza.
Si se quiere que el presupuesto participativo funcione en Espoo, hay que hacerlo en los términos de los residentes, no solo desde las necesidades de la comunicación o de la administración.
¿Cómo se corrige esto?
Espoo también puede ser pionera en democracia, si así se quiere. Esto requiere cambios prácticos:
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La participación debe llevarse al inicio de la preparación, no solo al final de la decisión.
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El tratamiento de la retroalimentación y sus efectos deben informarse públicamente. Preferiblemente de forma comprensible y sin jerga.
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Desarrollar formas de trabajo junto con los residentes, no únicamente como trabajo administrativo o con un enfoque centrado en la tecnología.
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Implementar un modelo de presupuesto participativo en el que los residentes puedan influir de verdad en el uso del dinero de la ciudad.
Lo más importante es hacer de la participación una actividad cotidiana y de baja barrera de entrada. El residente de Espoo debe saber dónde puede influir y cómo, y debe ver de manera concreta que la influencia es real.
El cambio empieza con la valentía de escuchar
Espoo crece rápidamente y con ello también crecen los desafíos de la toma de decisiones. Pero si los residentes no sienten que forman parte de la construcción del futuro de la ciudad, estaremos construyendo una sociedad en la que ganan la indiferencia y la frustración.
La ciudad no se construye de arriba abajo, sino de abajo arriba. Eso significa que la toma de decisiones debe apoyarse en la confianza, la apertura y la cooperación real.
Espoo tiene todas las posibilidades de ser una ciudad abierta, interactiva y ágil, si solo existe voluntad.
Fuente: Uusi Suomi